A finales de 2025 se declaró un brote de peste porcina africana (PPA) en jabalíes en Cataluña, que actualmente sigue activo. Hasta ahora, todos los casos detectados se concentran en un radio de 6 km alrededor de los primeros cadáveres encontrados. No obstante, es necesario mantener un alto nivel de vigilancia ante la posible expansión del brote fuera de esta área, ya que la entrada del virus en las poblaciones de porcino doméstico tendría consecuencias muy graves.
En esta entrada se muestran algunas de las lesiones más características observadas en jabalíes necropsiados en el marco de este brote, con el objetivo de facilitar su reconocimiento. En caso de identificarlas en canales de jabalí en salas de tratamiento de carne de caza, se debe levantar la sospecha y notificarlo de inmediato a la autoridad competente (DARPA).
Cabe recordar que la PPA puede causar la muerte de los animales de forma aguda, a veces sin lesiones visibles. Sin embargo, las formas subagudas pueden mostrar lesiones hemorrágicas en animales todavía vivos y, por tanto, susceptibles de ser cazados. Estas lesiones deben identificarse correctamente y diferenciarse de las hemorragias causadas por proyectiles de caza, que son típicamente focales y asociadas a reabsorción de sangre en los nódulos linfáticos regionales. (EV)
Agrandamiento y enrojecimiento de los nódulos linfáticos submandibulares (seccionados en la imagen). El enrojecimiento se debe a lesiones hemorrágicas en el tejido linfoide, con un patrón irregular. Esto debe diferenciarse de la reabsorción de sangre, por ejemplo cuando el jabalí ha sido abatido con un disparo cercano a la cabeza, en cuyo caso la sangre se acumula en los senos subcapsulares y peritrabeculares (ver ejemplos aquí o aquí).
Ejemplo de nódulo linfático de jabalí sano seccionado, sin PPA, capturado por un cazador, en el que se puede observar reabsorción de sangre en los senos subcapsulares y peritrabeculares, probablemente debida a la reabsorción de la sangre procedente de las hemorragias producidas por el disparo. No debe confundirse con hemorragias del propio tejido linfoide. Con el paso del tiempo, la autólisis y, también, en tejidos congelados, la hemoglobina puede difundirse y el tejido puede presentar un color más enrojecido.
Agrandamiento y aspecto hemorrágico del nódulo linfático gastrohepático (flecha). Este hallazgo es muy característico de la PPA tanto en jabalíes como en cerdos domésticos. Se muestran imágenes de dos animales diferentes.
En algunos casos se observan lesiones eritematosas. Al retirar la piel se pueden ver hemorragias subcutáneas.
Tras extraer los pulmones de la cavidad torácica se observa falta de colapso debido a edema pulmonar. Además, los pulmones están congestivos (enrojecidos) y presentan hemorragias multifocales (petequias y equimosis). En la parte inferior de la imagen, al abrir la tráquea, se evidencia la presencia de un coágulo sanguíneo en las vías respiratorias.
Otra imagen de pulmones que no colapsan tras extraerlos de la cavidad torácica, con hemorragias y distensión de los septos interlobulares (edema intersticial). Al abrir la tráquea (parte inferior de la imagen), se observa la presencia de espuma en las vías respiratorias (edema alveolar).
Focos de necrosis en las tonsilas palatinas. Esta lesión no se describe como una lesión habitual en la PPA (mientras que sí en la PPC); sin embargo, hemos observado estas lesiones en algún jabalí afectado del brote actual.
Hemorragias renales (petequias) multifocales, distribuidas principalmente en la corteza renal y la pelvis renal. Se muestran imágenes de riñones de dos animales diferentes. Se trata de una lesión bastante característica y que difícilmente se observaría como consecuencia de disparos. Los nódulos linfáticos renales también están enrojecidos (hemorrágicos).
Esplenomegalia, o aumento de tamaño del bazo, es también un hallazgo característico de la PPA, aunque no es específico de esta enfermedad.