Atrofia folicular en una canal de bovino
Llega una consulta de una ternera de raza frisona, de 1 año de edad. En el examen ante mortem se observa un enrojecimiento generalizado en toda la piel con pérdida de pelo. Sin embargo, en el examen post mortem no se observan alteraciones macroscópicas en las vísceras. El servicio veterinario oficial nos envía muestras de piel al SESC para intentar llegar a un diagnóstico.
Las muestras de piel se procesan directamente para su estudio histopatológico, mediante el cual se observan múltiples alteraciones mayormente centradas en los folículos pilosos. En estos, se observa una atrofia difusa, con ausencia de pelo y presencia de queratina desorganizada. Además, se observa dilatación de glándulas anexas, fibrosis de la dermis e inflamación linfoplasmocitaria perivascular, hallazgos que se interpretan como secundarios a la atrofia pilosa. En este sentido, se diagnostica una alopecia por displasia folicular congénita y una dermatitis inespecífica secundaria. También podría ser que la falta de pelo provocara que el animal fuera más susceptible a radiaciones solares, contribuyendo al daño dérmico y la inflamación. (AC)
Ternero en el examen pre-mortem. La piel presenta una coloración enrojecida generalizada (eritema).
Sección histológica de la piel del ternero. La mayoría de los folículos (tanto primarios como secundarios) no presentan pelo en su lumen, y la mayoría se encuentran en telógeno (flecha). La epidermis presenta una marcada hiperqueratosis (punta de flecha).